SERPIENTES Y ESCALERAS
Salvador García Soto
Guerra por el segundo lugar
Jueves, 09 de Noviembre de 2017
La lucha por la sucesión presidencial de 2018 se libra en estos momentos no por ver quién ocupa el primer lugar en la carrera; la punta ya tiene tiempo definida. La batalla actual, que por momentos toma tintes de “guerra”, ocurre entre el Frente Ciudadano por México y el PRI-gobierno, y es por ver quién de los dos llega al arranque de las campañas, el 30 de marzo del próximo año, en el segundo lugar de las encuestas y, por lo tanto, en posibilidades reales de pelearle el primer lugar a Andrés Manuel López Obrador y ganar la Presidencia.

La disputa por el segundo lugar intensifica el golpeteo entre los dirigentes del Frente y el gobierno de Peña Nieto y su partido. Desde Los Pinos se coordina la estrategia para sabotear, primero la consolidación de la alianza PAN-PRD-MC y luego la candidatura presidencial de Ricardo Anaya Cortés como abanderado frentista. Los estrategas presidenciales saben, y se lo han dicho a Peña, que si el PRI no arranca en segundo lugar de las encuestas antes del inicio de las campañas, “no habrá nada que hacer” y, desde el tercer lugar actual, cualquier intento será imposible.

Por ahora en el gobierno y el PRI se han olvidado de López Obrador, salvo por la venganza contra su aliado Alberto Anaya, al que acusan de “traicionero”. Saben que su objetivo inmediato y prioritario, si quieren tener posibilidad de competir por el 2018, es “tumbar” al Frente al tercer lugar y, de ser posible, deshacer esa alianza que les estorba para una contienda tête a tête con el candidato de Morena.

Una estrategia similar aplicó, con éxito, Peña en el Estado de México en los recientes comicios locales. Para cerrar la votación por la gubernatura a una disputa entre Alfredo del Mazo del Mazo y Delfina Gómez recurrieron a la “guerra sucia” y al golpeteo contra Josefina Vázquez Mota, a la que tiraron y sacaron de la contienda con expedientes de la PGR sobre su familia.

El mismo cálculo emplea ahora para “tirar” al Frente. El primer objetivo es impedir a toda costa la candidatura de Anaya. Al líder del PAN lo han torpedeado con denuncias y expedientes, la mayoría relacionada con su notorio enriquecimiento familiar de los últimos 14 años, y según se escucha en corrillos políticos, vienen nuevos expedientes contra el autoritario joven maravilla.

Otra vía por la que el gobierno busca dividir al Frente es la candidatura de Ricardo Monreal a la jefatura de la Ciudad de México. De la oficina presidencial han salido “peticiones” y “mensajes” a Miguel Ángel Mancera para que “deje pasar a Monreal”, primero porque saben que Alejandra Barrales busca, con buen posicionamiento en las encuestas, ser la candidata del Frente en la CDMX, y segundo, porque ven al zacatecano como “cuña” contra López Obrador en el principal bastión de Morena.

También está el tema de la “percepción”, que consiste en posicionar en los medios, a través de encuestas manejadas, la idea de que “el Frente se está cayendo y ha perdido simpatías” con temas como la división del PAN y la imposición de Anaya, que repite constantemente el dirigente priísta Enrique Ochoa.

Del lado del Frente, sus dirigentes saben bien que su “guerra” en estos momentos es contra la estructura del gobierno y contra el PRI. Y eso los ha llevado a reforzar sus acuerdos “de unidad” y de comunicación constante para evitar que los logren dividir en su objetivo. Al mismo tiempo, Anaya, Barrales y Delgado trazan “alianzas con ciudadanos” y abrirán sus candidaturas a representantes de la sociedad civil, en un intento por dar legitimidad y fortaleza a su Frente.

Quien gane esta batalla y llegue en segundo lugar al 2018 tendrá mayores posibilidades de pelear con un López Obrador que ya no crece y que hoy está ocupado y preocupado en mantener la delantera y que, llegado el momento, administrará la caída para no volver a quedarse en la raya y lograr entrar al Palacio Nacional; de lo contrario, él mismo ha dicho, se irá a “La Chingada”.

NOTAS INDISCRETAS… Aplausos ayer en Los Pinos del presidente a su secretario de Hacienda, José Antonio Meade, en el acto donde se habló de la “Participación del Sector Privado en la etapa de Reconstrucción”. Ahí estaba también Carlos Slim, que defendió su inversión “legal” en Bermuda y negó tener cuentas en paraísos fiscales, y el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, que también aplaudió, aunque con cara de “mmmm” el discurso de su contrincante tecnócrata... Por cierto, ayer Meade también se encerró varias horas con Miguel Ángel Mancera. El jefe de Gobierno, nos dicen, exigió que el gobierno federal ya deje fluir los recursos federales del Fonden para la reconstrucción de la CDMX por 360 millones de pesos, además de proponer la integración de un fondo de mil millones para apoyos directos a los créditos de vivienda a damnificados, en los que la Federación ponga 800 millones y el gobierno capitalino 200. ¿Le hizo manita de puerco Mancera a Meade?... Los dados mandan Escalera doble. Buen tiro.

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